Capaz la frase del título suene bastante cliché pero al finalizar la película me quedó muy en claro que ante toda guerra (emocional, amistad, de país contra país) lo que en sí prevalece es el amor, o es la interpretación que le doy a Jojo Rabbit. 

Cuando empecé a verla, me sorprendió esa manera tan sencilla y sin filtro de apoyar el pensamiento de Hitler y tan reforzado en un niño de 10 años, es lo que de cierta manera podríamos llamar como algo que esta «políticamente incorrecto». Pero quienes somos para decir que es bueno y que es malo, esta producción se ha convertido en una de mis favoritas tras analizarla un poco más.

Primero hay que alabar la actuación y dirección de Taika Waititi, quien interpreta al imaginario Adolfo Hitler, y podría decir que lo hace de maravilla, desde como se expresa con el cuerpo hasta el movimiento de su bigote, me causo tanta impresión que olvide por completo que era el mismo director quien le daba el gran toque de humor negro a la historia con su personaje.

La historia basada en el libro Caging Skies de Christine Leunens y adaptado al cine por el mismo Waititi, narra la vida de Jojo (Roman Griffin Davis), quien se siente incomprendido por su madre (Scarlett Johansson) y a la vez se siente ridiculizado por sus compañeros.

Mientras busca encajar en la Alemania nazi, Jojo se inventa un amigo imaginario de lo más curioso Adolf Hitler, para que le «ayude y le de consejos», los mismos lo van llevando a varias situaciones que lo convierten en más objeto de burla, hasta que el gran giro de la historia es que se enamora de una chica judía que su madre esconde de los propios nazi.

Favorita de los premios

Ya hasta acá les cuento de qué va, lo que considero que convierte a Jojo Rabbit en una de las favoritas para estos premios, es porque, recuerda a través de los ojos de un niño, lo terrible de la guerra y las perdidas que deja consigo.

El mensaje es evidente en este guión, todos salen afectados en la guerra, cualquier ideología dentro de su locura está bien pero lo que realmente queda y llega al final de todo es el amor que su madre le enseñó y de cierta manera lo compartió con la chica que cuidaba. Todo esto lo digo por la adaptación que se deja ver dentro de la historia, lo que la hace digna de admirar. 

En cuanto a las actuaciones, Scarlett sigue sumando motivos para ovacionarla, tiene varias escenas donde te demuestra el poder de su trabajo y esta película tiene un fragmento que podría quedar como registro de lo grandiosa que es.

Aunque ya Roman Griffin Davis cuenta con una nominación por su papel, uno de mis personajes favoritos fue Yorky (Archie Yates), le suma mucho más ternura y amistad a la historia.

No digo que sea la ganadora oficial de los premios de la academia a Mejor Película, sin embargo, su puesto entre las nominadas tendrá.

«Sé el conejo, el humilde conejo puede burlar a todos sus enemigos, es valiente, furtivo y fuerte… Sé el Conejo, JOJO»

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